Skip to Content

Blog Archives

16 de diciembre: los venezolanos celebran la Navidad en Madrid

El sábado 16 de diciembre, de 12 a 21 h, los venezolanos dan por inaugurada la Navidad con FeNav, la II Feria Navideña de Venezolanos en Madrid, en la que además se celebrará uno de los certámenes con más “sabor” y arraigo de estas fechas, el 8º Concurso La Mejor Hallaca de Madrid. ¡Y con premios de Tamarindo Express!

0 2 Continue Reading →

Así se hizo la mejor hallaca de Madrid (y quizá de España)

Después de la de tu mamá, la hallaca más sabrosa, al menos de Madrid, es la que preparó Elena Rodríguez, ingeniera civil, de Caracas. Ella se alzó con el primer premio del concurso La mejor hallaca de Madrid que durante siete años ha consagrado al plato estrella de la gastronomía navideña venezolana. Su hallaca se impuso por unanimidad entre las 56 aspirantes al galardón el pasado 10 de diciembre. En este post vamos a desvelar algunos de los secretos de su elaboración, pero desde ya adelantamos que es una hallaca con fuertes raíces… ¡gallegas! 

0 1 Continue Reading →

Gastroruta Venezolana: once tapas sorprendentes en Barcelona

Desde el jueves 16 y hasta el domingo 26 de junio, un total de 10 restaurantes de Barcelona se inspirarán en la cocina típica venezolana –una mezcla de tradiciones indígenas, africanas y españolas– para realizar innovadoras tapas y sorprender con su fusión de sabores, en la segunda edición de la Gastroruta Venezolana.

0 0 Continue Reading →

La mejor hallaca (ya no) la hace mi mamá

Exagerando apenas un poco, todos los venezolanos pronunciarán siempre, indefectiblemente, a lo largo de su vida, la siguiente frase: “la mejor hallaca la hace mi mamá”.

“Digan lo que digan, no discuto más…”, zanjaba la canción de Serenata Guayanesa que popularizó en los ochenta la potente voz de Raquel Castaños, “… la mejor hallaca la hace mi mamá”.

Pero cuando el venezolano emigra, y se calcula que hay más de un millón y medio de ellos fuera de su país, la madre (o la abuelita) pueden no estar cerca, abriéndose un boquete en la tradición navideña, inconcebible sin la minuciosa elaboración de las hallacas y su degustación posterior.

Así que los grupos de Whatsapp de paisanos venezolanos en España echan humo, consultándose dónde encontrar algunos  ingredientes (hojas de plátano para envolver la preparación o ají dulce, un tipo de pimiento que le da un sabor característico al guiso), o qué tipo de corte de carne pedir en el mercado para que la hallaca quede sustanciosa, para que quede lo más parecida posible a la de las mamás.

https://www.flickr.com/photos/76585510@N00/4079136801/

https://www.flickr.com/photos/76585510@N00/4079136801/

Pero llega un día en que el alumno supera a la maestra. Un día, puede ser a la tercera Navidad o a la quinta, en que las hallacas de las hijas y de los hijos están demasiado sabrosas. Después de dos días de trabajo (porque primero se hace el guiso de carnes, se deja reposar al menos 12 horas, y luego se procede a limpiar las hojas, hacer la masa y armar las hallacas), el venezolano emigrado se sienta, pongamos que un domingo por la noche, a comerse la primera hallaca de su cosecha. Va a testar mucho más que un plato. Va a poner a prueba su autoestima patria en forma de sazón.

Y esa hallaca, elaborada con carne gallega o de Ávila, con cerdo de Extremadura, con vino de Rioja, con papelón (panela) colombiano, con aceite de oliva extra virgen onotado (con achiote peruano) y con hojas de plátano ecuatorianas o de Costa Rica, es un triunfo agridulce. Combina la felicidad de haberlo conseguido, con la nostalgia de “jubilar” a la maestra más querida y respetada.

Cuando hablen por teléfono con su mamá y esta les pregunte “qué tal te quedaron las hallacas”, la boca se les pondrá chiquita y mentirán piadosamente: “muy ricas, mami, pero nada que ver con las tuyas”. E intuirán la sonrisa benévola de la “viejita”, al otro lado de la línea, satisfecha de que su “mija” o su “mijo” la mantengan en lo alto del pedestal.

Sin embargo, no conviene olvidar que la receta, muchas veces, es una herencia. La propia madre se la ha dictado en una llamada o se la ha mandado por correo electrónico, repleta de cantidades enigmáticas para un neófito de la hallaca: “al ojo”, “un puñadito”, “un chorrito”, “tú le vas poniendo hasta que veas que agarra sabor…”.

CÓMO DEBE SER UNA HALLACA PARA GANAR UN CONCURSO

Yonner Pérez, Meglan Figueroa, Eugenia Adam y otros miembros del jurado del concurso La Mejor Hallaca

Yonner Pérez, Meglan Figueroa, Eugenia Adam y otros miembros del jurado del concurso La Mejor Hallaca

A la venezolana (de Río Caribe) Meglan Figueroa hace nueve años que su mamá le contó por teléfono cómo debía elaborar las hallacas. Nunca las había preparado. Ella y su marido se pusieron manos a las obra y les quedaron tan buenas que desde entonces las venden en Navidad.

El sábado 12 de diciembre, Meglan se alzó con el segundo lugar en el concurso La Mejor Hallaca, certamen que arriba a su sexta edición organizado por la incombustible Eugenia Adam. El primero y el tercer lugar, respectivamente, fueron para la maracayera Marisol Barrios (ganadora por tercera vez) y para Yonner Pérez, caraqueño de la parroquia de Altagracia.

Las hallacas de este trío de insignes hallaqueros reunían todas las características que uno de los miembros del jurado, David Torres, psicólogo y ganador del concurso en 2010 y 2012, recomienda:

UNA BONITA PRESENTACIÓN, que incluya un buen envoltorio (con fajita), un amarre 3 x 3, y que las hojas se vean brillantes.
UN AROMA QUE ENGANCHE, para que al abrir la hallaca ya anticipemos la delicia que está por venir.
CON UNA MASA QUE NO RESTE, sino que sume. De buen sabor, con el tono amarillo adecuado, flexible (lo que se consigue con un justo punto de grasa) y delgada.
CON UN GUISO JUGOSO, de sabor potente, con sus carnes cortadas a tamaño pequeño y lo suficientemente generoso para que llegue a las puntas de la hallaca, de modo que apenas se meta el tenedor ya encontremos el tesoro.

“Que sea de cochino, gallina o de res, si la hizo mamá, yo me como tres”, insiste la canción de Serenata Guayanesa. Porque esa es, si acaso, la única verdad irrebatible de esta entrada: sean mejores o no que las de tu madre, lo imposible es comerse solo una.

¡Feliz Navidad, maestras y alumnos venezolanos!

0 1 Continue Reading →